Divagaciones (2)

Es normal que Aleksandr Sokurov enfureciese cuando algunos críticos tildaron su Otets i syn de “homoerótica”. En los tiempos que corren lo normal es ver el amor entre dos hombres como parte de una relación homosexual en lugar de apreciar las formas de amor fraternal. Es triste ver que esta Nueva Era ha traído consigo un cambio en el paradigma de las relaciones humanas hasta el punto de observar el amor entre un padre y un hijo y reducirlo al más libidinoso y carnal apetito.

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